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Casi todos a veces queremos “algo dulce”. Y si en pequeñas cantidades de dulces no nos dañan, esto ya se come con frecuencia, representan una grave amenaza para la salud-no sólo causan obesidad o exceso de peso. En exceso, conducen a la diabetes tipo II.

Mermeladas, pasteles, jaleas, dulces, helados: los comemos como comida, o como “guarnición después de la cena”. El valor nutricional de los dulces, sin embargo, deja mucho que desear.
“Básicamente, no contienen vitaminas o minerales”, explica en una conversación con.ru dietista clínica Mgr Magdalena Uhman. – Su característica distintiva es el alto contenido de azúcares simples, especialmente sacarosa. Los productos de chocolate y chocolate también se refieren a alimentos con alto contenido de grasa”, aclara. Este azúcar y grasa hacen que estos sean alimentos de alto valor energético que oscilan entre aproximadamente 300 y 600 kcal por 100 gramos. Casi no hay otros nutrientes en el dulce.En el hambre eterna…
Los azúcares simples que contienen dulces no requieren digestión y se absorben inmediatamente en la sangre. El aumento de los niveles de glucosa en la sangre es muy grande y repentino, lo que provoca una reacción inmediata del cuerpo: hay un aumento en los niveles de insulina. Y esto está plagado de una fuerte disminución en los niveles de glucosa. ¿Efecto? Sentimos hambre, así que volvemos a comer algo. De ahí el camino directo hacia la obesidad.Permitir que los niños reemplacen los dulces de la comida puede conducir a una deficiencia de vitaminas y otros ingredientes que son necesarios para el desarrollo adecuado. Después de comer dulces en exceso, el cuerpo de una persona joven se siente saciado porque ha asimilado la cantidad correcta de calorías. A través de este niño no toma alimentos saludables y valiosos. Los nutricionistas aconsejan mimar a sus hijos solo “en recompensa”. Vale la pena aprender lo que recibirá el caramelo si se come, por ejemplo, almuerzo. Recuerde también que era un sólido, no todo su paquete.

– Los dulces, por supuesto, se pueden comer, pero con moderación y ocasionalmente. El alto consumo de azúcares simples es un factor que aumenta el riesgo de desarrollar trastornos del metabolismo de los lípidos, resistencia a la insulina, y como resultado de la diabetes tipo II, advierte un nutricionista.